Contar con un intermediario de crédito inmobiliario supone una ventaja significativa al solicitar una hipoteca en España, ya que ofrece acceso simultáneo a más de veinte entidades financieras y permite comparar con rigor variables clave como el tipo de interés fijo, variable o mixto, los plazos de amortización de hasta treinta años y diferenciales que, en muchas ocasiones, resultan hasta un 0,20 % más bajos que los disponibles en oficina. Su labor técnica reduce cerca de un 40 % el tiempo medio de concesión, al presentar un expediente sólido, completo y alineado con los criterios de aprobación de cada banco, minimizando así el riesgo de rechazo.
La capacidad de negociación de estos profesionales puede traducirse en un ahorro total estimado de entre 10.000 y 15.000 euros durante la vida del préstamo, optimizando tanto el coste financiero como la estabilidad del comprador. Su intervención no solo mejora las condiciones finales, sino que aporta una visión comparativa precisa para elegir la alternativa que mejor encaja con el perfil económico, los objetivos y las necesidades específicas de cada cliente.


