El seguro de responsabilidad civil general no es obligatorio para todas las empresas en España, pero sí resulta altamente recomendable y, en muchos casos, se convierte en un requisito legal o contractual. Sectores como la construcción, la hostelería o diversas profesiones reguladas exigen disponer de esta póliza para operar con total garantía.
Además, numerosos contratos mercantiles incorporan la obligación de contar con un seguro de responsabilidad civil como prueba de solvencia y compromiso con la seguridad. Por este motivo, su contratación se ha consolidado como una práctica estratégica para proteger a cualquier empresa frente a reclamaciones por daños personales, materiales o perjuicios económicos ocasionados a terceros, evitando así riesgos que puedan comprometer la estabilidad financiera o la continuidad del negocio.





